El Doctor Juan Kuznar, académico de nuestro Instituto y Decano de la Facultad de Ciencias, nos presenta en la siguiente nota, una perspectiva interesante de tener en cuenta en relación al SARS-CoV-2 (Gorbalenya et al 2020) o Coronavirus.

Me permito informar sobre aspectos generales de los virus que pueden contribuir a tener una mejor perspectiva sobre lo que sucede actualmente.

Los virus, como el que nos preocupa, son formas de vida extremadamente exitosas que parasitan a todas las demás formas de vida existentes incluyendo a nosotros.

Su éxito radica en que se multiplican en grandes cantidades y con una alta frecuencia de mutación que les da la posibilidad de innovarse continuamente. Por ejemplo, consideren estos números. Cada vez que se replica un coronavirus, de cada 100.000 virus uno es innovado, beneficioso o perjudicial para él. Más agresivo o menos para nosotros, o bien lo que pasó recientemente, puede infectar a otra especie, salta de un mamífero a otro y este último no tiene un sistema inmune que lo conoce.

Imaginemos, además, un trozo de epitelio respiratorio infectado, la nada misma, unos 10.000.000 de células (un grano de arena pequeño).

Una de ellas puede producir, conservadoramente, unos 1.000 virus. El trocito de epitelio producirá entonces, en total, 10.000.000.000 virus.

Lo cual implica que en una persona, sin enfermedad visible, ya puede haber 100.000 virus con propiedades diferentes. Esto es muchísimo. Lo cual implica, en síntesis, que la relación virus-humano es tremendamente dinámica.

¿Es ésto bueno o malo? Depende, la simple lógica nos dice que si el cambio hace a un virus más agresivo. Por sus efectos lo visualizamos más rápido, por ejemplo fiebre alta y respiración entrecortada. Esto nos permite aislarlo e identificar sus contactos. Por lo tanto, estas variantes en forma natural las vamos eliminando con estrategias como las que estamos usando actualmente.

La parte positiva del asunto es que empiezan a circular formas de virus «más amistosas» casi asintomáticas, que empiezan a coexistir con nosotros en forma pacífica. Incluso, otorgándonos protección contra otras cepas más agresivas.

Esto debería implicar, que con el tiempo, deberíamos llegar a una suerte de coexistencia pacífica tal como lo hacemos con cientos de otros virus, que a su vez, continuamente ponen presión para innovar nuestro propio sistema inmune.

En general, en base a lo expuesto, como sociedad y como comunidad estamos haciendo lo correcto, desviando el equilibrio hacia la gradual prevalencia de virus más «amables» entre nosotros.

Referencia

Gorbalenya, A.E., Baker, S.C., Baric, R.S. et al. The species Severe acute respiratory syndrome-related coronavirus: classifying 2019-nCoV and naming it SARS-CoV-2. Nat Microbiol (2020). https://doi.org/10.1038/s41564-020-0695-z